Tendinopatías de codo

Tendinopatías de codo

Aplicaciones de vendaje funcional en fisioterapia

 

 

Las tendinopatías de codo son una de las patologías más frecuentes del miembro superior, especialmente en personas que realizan movimientos repetitivos durante la actividad laboral o deportiva. En una publicación anterior repasamos la anatomía del codo, las principales tendinopatías y las aplicaciones del vendaje neuromuscular. En este artículo nos centraremos en otra herramienta ampliamente utilizada en fisioterapia: el vendaje funcional y sus principales aplicaciones en el tratamiento de estas lesiones.

¿Cómo es la anatomía del codo?

El codo es una articulación formada por el húmero, el radio y el cúbito, que permite los movimientos de flexión, extensión, pronación y supinación del antebrazo. Su estabilidad depende tanto de las estructuras óseas y ligamentarias como de la musculatura flexora y extensora del antebrazo.

Si deseas ampliar información sobre la anatomía del codo, las tendinopatías más frecuentes o las aplicaciones del vendaje neuromuscular, puedes consultar nuestro artículo Tendinopatías más frecuentes en el codo.

radiografia codo

¿Qué papel tiene el vendaje funcional en las tendinopatías de codo?

El vendaje funcional es una técnica utilizada en fisioterapia con el objetivo de proteger las estructuras lesionadas sin inmovilizar completamente la articulación. A diferencia de otros tipos de vendaje, permite mantener la función del codo mientras limita aquellos movimientos que aumentan la tensión sobre el tendón afectado.

Dentro del tratamiento fisioterapéutico, el vendaje funcional debe entenderse como una herramienta complementaria al ejercicio terapéutico, la terapia manual y el control de la carga. Su utilización puede resultar especialmente útil en las primeras fases de la lesión, durante la reincorporación progresiva a la actividad o en situaciones donde es necesario disminuir el estrés mecánico sobre el tendón.

Además, el vendaje funcional no tiene por qué utilizarse de forma aislada. En determinados casos, puede combinarse con aplicaciones de vendaje neuromuscular, como las que vimos en la publicación anterior, adaptando siempre la técnica al objetivo terapéutico y al momento clínico del paciente.

 

Aplicaciones del vendaje funcional

Descarga en la epicondilalgia (codo de tenista)

La epicondilalgia lateral es la tendinopatía más frecuente del codo y afecta principalmente a los tendones de la musculatura extensora del antebrazo. Durante actividades como sujetar objetos, utilizar herramientas o practicar deportes de raqueta, estos tendones soportan elevadas cargas mecánicas que pueden aumentar la sintomatología.

En estos casos, el vendaje funcional tiene como objetivo disminuir la tensión transmitida al tendón durante el movimiento, permitiendo mantener la actividad con una mayor protección de los tejidos.

Sus principales objetivos son:

  • Disminuir la carga sobre la musculatura extensora.
  • Reducir el dolor durante la actividad.
  • Favorecer la función del miembro superior.
  • Facilitar la reincorporación progresiva a la actividad laboral o deportiva.

Limitación de la extensión del codo

En determinadas fases de las tendinopatías de codo, los últimos grados de extensión pueden aumentar la tensión sobre la musculatura del antebrazo y favorecer la aparición de dolor. En estas situaciones, el vendaje funcional puede utilizarse para limitar parcialmente la extensión, reduciendo el estrés mecánico sin impedir completamente la movilidad de la articulación.

Esta aplicación puede resultar útil cuando el paciente presenta dolor durante gestos repetitivos o actividades deportivas que implican una extensión mantenida del codo.

Sus principales objetivos son:

  • Limitar la extensión terminal del codo.
  • Disminuir la tensión sobre el tendón lesionado.
  • Reducir el dolor durante la actividad.
  • Proteger la articulación durante la recuperación funcional.

¿Cuándo está indicado el vendaje funcional?

Aunque el vendaje funcional puede aportar beneficios en determinadas situaciones, su aplicación siempre debe integrarse dentro de un tratamiento fisioterapéutico completo. La elección de la técnica dependerá de la estructura afectada, del momento de evolución de la lesión y de las necesidades funcionales de cada paciente.

Puede resultar especialmente útil en:

  • Fases iniciales o subagudas de la lesión.
  • Procesos de reincorporación deportiva.
  • Actividades laborales con movimientos repetitivos.
  • Deportes de raqueta o lanzamiento.
  • Situaciones donde se busca disminuir la carga mecánica sobre el tendón.

El vendaje funcional constituye una herramienta complementaria dentro del tratamiento fisioterapéutico de las tendinopatías de codo. Su aplicación permite proteger el tejido lesionado, controlar determinadas cargas mecánicas y facilitar la recuperación funcional, siempre integrado en un tratamiento que incluya ejercicio terapéutico y una adecuada progresión de las cargas.

Del mismo modo, puede combinarse con el vendaje neuromuscular cuando el objetivo terapéutico así lo requiera, aprovechando las ventajas de ambas técnicas según la fase de la lesión y las necesidades específicas de cada paciente.

 

 

 

 

 

 

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

 

 

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: tendinopatias de codo. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-tendinopatias-de-codo

Bibliografía

  • Kase, K. Wallis, J. Kase, T. (2003) Clinical therapeutic applications of the kinesio taping method, 2nd edition.
  • Bové, A. (2000) El vendaje funcional. Harcourt. 3ª edición.
  • Blow, D. (2012) Taping Neuromuscular. Bases y aplicaciones clínicas.
  • Selva, F. (2015) Vendaje Neuromuscular Manual de aplicaciones prácticas. Physi-Rehab-Kineterapy-Eivissa. 2ª edición.
  • Magee, D. (2014) Orthopedic Physical Assessment. Elsevier.
  • Neumann, D. (2010) Kinesiology of the Musculoskeletal System. Elsevier.
  • Coombes, B. K. Bisset, L. Vicenzino, B. (2015) Management of lateral elbow tendinopathy. British Journal of Sports Medicine.
Inestabilidad de rodilla

Inestabilidad de rodilla

Anatomía, causas frecuentes y aplicaciones de vendaje funcional y neuromuscular

La inestabilidad de rodilla es una alteración que puede afectar a la función y seguridad de la articulación durante actividades cotidianas y deportivas. Sus causas son diversas, desde lesiones ligamentarias hasta alteraciones biomecánicas o déficits de control neuromuscular, pudiendo generar sensación de fallo, inseguridad o limitación funcional.

En este artículo repasaremos las principales causas de inestabilidad de rodilla, centrándonos especialmente en las lesiones del ligamento cruzado posterior y en la hiperextensión de rodilla, así como en las aplicaciones del vendaje funcional y neuromuscular dentro del tratamiento fisioterapéutico.

¿Cómo es la anatomía de la rodilla?

La rodilla es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano y desempeña un papel fundamental en la estabilidad y movilidad del miembro inferior. Su correcto funcionamiento depende de la integridad de estructuras como los ligamentos, meniscos y musculatura periarticular.

Si deseas ampliar información sobre la anatomía y las patologías más frecuentes de esta articulación, puedes consultar algunos de nuestros artículos como vendaje neuromuscular de rodilla, esguince de rodilla o artrosis de rodilla.

¿Qué es la inestabilidad de rodilla?

La inestabilidad de rodilla es la incapacidad de la articulación para mantener un control adecuado durante el movimiento o la carga. Puede aparecer como consecuencia de lesiones ligamentarias, déficits musculares, alteraciones propioceptivas o cambios biomecánicos que comprometen la función normal de la articulación.

Los pacientes suelen describirla como una sensación de inseguridad, fallo o pérdida de control durante actividades como caminar, correr, bajar escaleras o cambiar de dirección.

Dependiendo de la estructura afectada, la inestabilidad puede manifestarse en diferentes planos de movimiento y con distintos niveles de gravedad.

Principales causas de inestabilidad de rodilla

Las principales causas que provocan la inestabilidad de la rodilla son: lesiones del ligamento cruzado posterior, la hiperextensión de la rodilla y el déficit de control neuromuscular, a continuación, desarrollamos cada una de ellas.

 

Lesión del ligamento cruzado posterior

El ligamento cruzado posterior (LCP) es uno de los principales estabilizadores de la rodilla y tiene como función limitar el desplazamiento posterior de la tibia respecto al fémur.

Las lesiones del LCP suelen producirse por traumatismos directos sobre la cara anterior de la tibia con la rodilla flexionada, siendo frecuentes en determinados gestos deportivos.

Signos y síntomas:

  • Dolor en la región posterior de la rodilla.
  • Inflamación tras el traumatismo.
  • Sensación de inestabilidad durante la marcha.
  • Dificultad para descender pendientes o escaleras.
  • Pérdida de confianza en actividades deportivas.

Tratamiento fisioterapéutico:

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el tratamiento se orienta a recuperar la estabilidad funcional de la articulación y minimizar el desplazamiento posterior de la tibia. Durante las primeras fases pueden emplearse técnicas destinadas a controlar el dolor y la inflamación. Posteriormente, el trabajo se centra en la recuperación de la movilidad, el fortalecimiento muscular y la mejora del control neuromuscular. La potenciación del cuádriceps adquiere especial importancia debido a su papel estabilizador en este tipo de lesiones.

En determinados casos, el vendaje funcional puede utilizarse como complemento para aportar soporte y limitar movimientos que aumenten el estrés sobre el ligamento lesionado.

Hiperextensión de rodilla (genu recurvatum)

La hiperextensión de rodilla, también conocida como genu recurvatum, se caracteriza por una extensión excesiva de la articulación más allá de los límites fisiológicos normales.

Puede aparecer por laxitud ligamentaria, alteraciones neuromusculares, déficits de control motor o como consecuencia de lesiones previas que modifican la mecánica de la articulación.

Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, aumenta la carga sobre estructuras capsuloligamentosas y puede favorecer la aparición de dolor e inestabilidad.

Signos y síntomas:

  • Sensación de bloqueo en extensión.
  • Dolor en la región posterior de la rodilla.
  • Fatiga durante la marcha prolongada.
  • Sensación de inestabilidad al apoyar la extremidad.
  • Sobrecarga de estructuras posteriores de la rodilla.

Tratamiento fisioterapéutico

El tratamiento fisioterapéutico se orienta a mejorar el control dinámico de la articulación y corregir los patrones de movimiento que favorecen la hiperextensión. Para ello, el ejercicio terapéutico desempeña un papel fundamental, especialmente mediante el trabajo de fuerza, control motor y propiocepción. Cuando existen alteraciones asociadas, pueden emplearse técnicas complementarias para reducir la sintomatología y mejorar la función.

El vendaje neuromuscular puede utilizarse como una herramienta complementaria para proporcionar información propioceptiva y ayudar al paciente a controlar la posición de la rodilla durante la marcha y las actividades funcionales.

Déficit de control neuromuscular

La estabilidad de la rodilla no depende únicamente de los ligamentos. La musculatura y el sistema neuromuscular desempeñan un papel fundamental en el control dinámico de la articulación.

Tras una lesión, un periodo prolongado de inactividad o determinados procesos dolorosos, puede aparecer una disminución de la capacidad de control motor, favoreciendo sensaciones de inseguridad e inestabilidad incluso cuando las estructuras ligamentarias presentan una adecuada cicatrización.

Signos y síntomas:

  • Sensación de falta de control durante el movimiento.
  • Dificultad para realizar cambios de dirección.
  • Pérdida de equilibrio en apoyo monopodal.
  • Inseguridad durante actividades deportivas.

Tratamiento fisioterapéutico:

El abordaje se centra en el ejercicio terapéutico, incluyendo trabajo de fuerza, equilibrio, propiocepción y control motor. El objetivo es mejorar la capacidad de la rodilla para responder a las demandas funcionales y reducir el riesgo de nuevas lesiones.

La inestabilidad de rodilla puede tener diferentes orígenes, desde lesiones ligamentarias hasta alteraciones biomecánicas o déficits de control neuromuscular. Identificar la causa principal resulta fundamental para establecer un tratamiento adecuado y recuperar la función de la articulación.

En fisioterapia, el abordaje debe adaptarse a las características de cada paciente, combinando ejercicio terapéutico, trabajo de control motor y, cuando esté indicado, herramientas complementarias como el vendaje funcional o neuromuscular para mejorar la estabilidad y favorecer la recuperación.

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: esguince de rodilla. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-inestabilidad-de-rodilla

 

Bibliografía:

  • Kase, K. Wallis, J. Kase, T. (2003) Clinical therapeutic applications of the kinesio taping method, 2nd edition.
  • Kase, K. (2003) Illustrated Kinesio Taping, 4th edition.
  • Blow, D. (2012) Taping Neuromuscular. Bases y aplicaciones clínicas.
  • Selva, F. (2015) Vendaje Neuromuscular Manual de aplicaciones prácticas. Physi-Rehab-Kineterapy-Eivissa. 2ª edición.
  • Magee, D. (2014) Orthopedic Physical Assessment. Elsevier.
  • Kapandji, I. A. (2012) Fisiología Articular. Miembro inferior. Panamericana.
  • Neumann, D. (2010) Kinesiology of the Musculoskeletal System. Elsevier.
  • Svantesson, J. Piussi, R. Weissglas, E. et al. (2024) Rehabilitation of medial collateral ligament injuries – a systematic review. BMJ Open Sport & Exercise Medicine.
  • Phisitkul, P. James, S. Wolf, B. Amendola, A. (2006) MCL injuries of the knee: current concepts review. Current Reviews in Musculoskeletal Medicine.
Esguince de rodilla

Esguince de rodilla

Anatomía, síntomas y aplicaciones de vendaje funcional y neuromuscular

¿Cómo es la anatomía de la rodilla?

La rodilla desempeña un papel fundamental en la estabilidad y movilidad del miembro inferior. Está formada por 3 huesos, fémur, tibia y rótula, además de un importante sistema ligamentoso y muscular encargado de controlar las cargas y el movimiento.

Desde el punto de vista anatómico, es relevante mencionar estructuras como:

  • Meniscos: responsables de mejorar la congruencia articular y la distribución de cargas.
  • Ligamentos cruzados y colaterales: fundamentales para la estabilidad de la articulación.
  • Musculatura periarticular: esenciales en el control dinámico de la rodilla (especialmente cuádriceps e isquiotibiales).

Entre los ligamentos estabilizadores, el ligamento lateral externo (LLE) y el ligamento lateral interno (LLI) tienen un papel importante en el control de las fuerzas en varo y valgo.

Desde el punto de vista funcional, la rodilla no solo permite movimientos de flexión y extensión, sino que también participa en la absorción de impactos y en la transmisión de fuerzas durante la marcha, la carrera y las actividades deportivas.

dolor de rodilla

¿Qué es un esguince de rodilla?

El esguince de rodilla en una lesión de los ligamentos de la articulación producida habitualmente por mecanismos de torsión, traumatismos o movimientos forzados. Dependiendo de la estructura afectada y del grado de lesión, puede existir desde una simple distensión ligamentosa hasta una rotura parcial o completa.

Los ligamentos más frecuentemente afectados son el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y, en lesiones de mayor gravedad, los ligamentos cruzados.

Este tipo de lesión es frecuente en personas deportistas, especialmente en deportes con cambios de dirección, saltos o contacto físico.

Síntomas del esguince de rodilla

Clínicamente puede manifestarse con:

  • Dolor localizado en la zona ligamentosa afectada.
  • Inflamación y edema periarticular.
  • Sensación de inestabilidad o fallo de la rodilla.
  • Limitación funcional durante la marcha o la actividad deportiva.
  • Dolor al apoyar o cargar peso sobre la extremidad.
  • Rigidez articular.
  • Disminución del rango de movilidad.
  • Hematoma o cambios de coloración.
  • Aumento de la sensibilidad en la zona lesionada.
  • Limitación de la movilidad y sensación de bloqueo o inseguridad articular.

La intensidad de los síntomas dependerá del grado de afectación ligamentosa y de las estructuras asociadas implicadas en la lesión.

Tratamiento fisioterapéutico

En fisioterapia, el tratamiento se orienta inicialmente a controlar el dolor y la inflamación, favoreciendo la protección del tejido lesionado durante las primeras fases. Para ello, se utilizan herramientas como la diatermia, técnicas analgésicas y estrategias de descarga.

Posteriormente, el abordaje se centra en la recuperación de la movilidad, el trabajo de fuerza y la mejora del control neuromuscular de la rodilla. El ejercicio terapéutico tiene un papel fundamental para recuperar la estabilidad dinámica y facilitar una vuelta progresiva a la actividad.

En determinadas fases, el vendaje puede utilizarse como complemento terapéutico para aportar soporte, mejorar la estabilidad y ayudar a controlar las cargas sobre la articulación.

Vendaje neuromuscular para el ligamento lateral externo

El vendaje neuromuscular se utiliza de forma inicial para disminuir la inflamación (con aplicaciones de drenaje como el vendaje neuromuscular para la inflamación de rodilla), y posteriormente, con el objetivo de mejorar la propiocepción, disminuir la carga percibida y favorecer la función durante la recuperación. Como puedes seguir en el siguiente video:

Vendaje funcional en el esguince de rodilla

El vendaje funcional se emplea principalmente con el objetivo de permitir la movilidad de la articulación limitando el movimiento que ha generado la lesión. 

Puede ser especialmente útil durante la vuelta progresiva a la actividad física o deportiva. En el siguiente videos puedes ver el proceso:

No todos los esguinces de rodilla requieren el mismo abordaje terapéutico. El tratamiento dependerá del ligamento afectado, del grado de lesión y de las necesidades funcionales de cada paciente.

Como en cualquier intervención en fisioterapia, el vendaje debe formar parte de un tratamiento global, adaptado a cada fase del proceso de recuperación.

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: esguince de rodilla. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-esguince-de-rodilla

Bibliografía:

  • Kase, K. Wallis, J. Kase, T. (2003) Clinical therapeutic applications of the kinesio taping method, 2nd edition.
  • Kase, K. (2003) Illustrated Kinesio Taping, 4th edition.
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  • Phisitkul, P. James, S. Wolf, B. Amendola, A. (2006) MCL injuries of the knee: current concepts review. Current Reviews in Musculoskeletal Medicine.
Lesiones del pie

Lesiones del pie

Anatomía, patologías frecuentes y aplicaciones de vendaje funcional y neuromuscular

¿Cómo es la anatomía del pie?

El pie es una de las estructuras más complejas del cuerpo humano. Está formado por 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, tendones y ligamentos, que trabajan de forma coordinada para proporcionar soporte, estabilidad y movimiento.

Esta complejidad anatómica le permite cumplir funciones esenciales como amortiguar impactos, adaptarse a diferentes superficies, soportar el peso corporal y participar en la propulsión durante la marcha y la carrera.

Desde el punto de vista anatómico, el pie se divide en retropié, mediopié y antepié.

  • El retropié, formado principalmente por astrágalo y calcáneo, interviene en la transmisión de cargas y la absorción de impactos.
  • El mediopié, donde se encuentran estructuras como escafoides, cuboides y cuñas, participa en la estabilidad y conformación de los arcos plantares.
  • El antepié, formado por metatarsianos y falanges, tiene un papel fundamental en la fase de impulso y es una zona frecuentemente sometida a sobrecargas.

También destaca la fascia plantar, una estructura fibrosa que contribuye al mantenimiento del arco longitudinal y a la distribución de cargas, así como la musculatura intrínseca del pie, importante para el control dinámico y la estabilidad.

Desde el punto de vista funcional, el pie no solo actúa como una estructura de apoyo, sino también como un sistema dinámico de amortiguación, adaptación y propulsión, capaz de responder continuamente a las demandas mecánicas de la actividad diaria y deportiva.

¿Qué lesiones encontramos en el pie?

Dentro de las lesiones más frecuentes del pie encontramos:

  • Metatarsalgia
  • Fascitis plantar
  • Problemas musculares de la musculatura intrínseca del pie
  • Neuroma de Morton
  • Hallux valgus

Estas alteraciones pueden afectar a estructuras diferentes y, por tanto, requerir abordajes terapéuticos específicos. En muchos casos, el tratamiento no depende únicamente de la fisioterapia, sino que puede beneficiarse de un enfoque multidisciplinar en colaboración con podología, especialmente cuando es necesario valorar aspectos como el apoyo plantar, la distribución de cargas o el uso de soportes plantares.

A continuación, desarrollamos algunas de estas lesiones con mayor detalle.

Metatarsalgia

La metatarsalgia se caracteriza por un cuadro doloroso localizado en el antepié, habitualmente asociado a un aumento de carga mecánica sobre las cabezas metatarsales. Su aparición puede relacionarse con alteraciones en el reparto de presiones plantares, déficits biomecánicos, rigidez articular o sobreuso, generando una sobrecarga mantenida de los tejidos implicados. Suele observarse con mayor frecuencia en personas de mediana edad, especialmente en mujeres, aunque también es una patología frecuente en personas deportistas.

Clínicamente puede manifestarse con:

  • Dolor localizado en el antepié, habitualmente a nivel de las cabezas metatarsales.
  • Aumento del dolor con la carga.
  • Sensación de sobrecarga o presión en apoyo, que puede intensificarse en fases de impulso.
  • Hiperqueratosis plantares.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el tratamiento se orienta a disminuir la sobrecarga mecánica sobre el antepié y mejorar la distribución de cargas. En fases iniciales, se utilizan técnicas como la diatermia para ayudar a modular el dolor y la inflamación. Posteriormente, el abordaje se centra en ejercicio terapéutico, trabajo sobre la movilidad articular cuando existen restricciones mecánicas y estrategias de descarga. En determinados casos, el vendaje funcional puede ser una herramienta útil para disminuir tensión sobre la zona dolorosa y aportar soporte, mira el proceso en el siguiente video.

Fascitis plantar

La fascitis plantar se asocia a la sobrecarga de la estructura que da soporte al arco plantar y transmite las fuerzas durante la marcha, es decir, la fascia plantar. Aunque tradicionalmente se ha descrito como un proceso inflamatorio, en muchos casos el cuadro clínico se relaciona con cambios degenerativos y alteraciones del tejido para tolerar carga. Aparece con frecuencia en personas de mediana edad, más en deportistas y pacientes con alteraciones mecánicas del apoyo.

Clínicamente puede manifestarse con:

  • Dolor localizado en la región plantar, habitualmente en la inserción del calcáneo.
  • Dolor más intenso en los primeros pasos tras el reposo.
  • Aumento del dolor con la carga mantenida.
  • Sensibilidad a la palpación de la fascia plantar.

En la fisioterapia, el tratamiento se orienta a reducir la tensión sobre la fascia plantar y mejorar la capacidad del tejido para tolerar carga. En fases iniciales, se usan técnicas para ayudar a modular el dolor, como la diatermia.  Y, en determinados casos, otras herramientas complementarias como las ondas de choque. Después, ejercicio terapéutico, especialmente para el trabajo de fuerza y la mejora de la movilidad del sistema pie-tobillo cuando existen restricciones mecánicas. En casos donde exista sobrecarga muscular asociada, técnicas como la punción seca en gemelos y sóleo, forman parte del tratamiento. Además, el vendaje neuromuscular puede ser una herramienta útil para mejorar la función, como muestra el siguiente video.

Problemas musculares de la musculatura intrínseca del pie

La musculatura intrínseca del pie, como el abductor del hallux, el flexor corto de los dedos o el cuadrado plantar, participa en la estabilidad del arco plantar, el control dinámico y la distribución de cargas durante la marcha. Las alteraciones en su función, ya sea por sobrecarga, fatiga o déficit de control neuromuscular, pueden contribuir a dolor local y disfunciones mecánicas del pie.

Clínicamente puede manifestarse con:

  • Dolor o fatiga en la musculatura plantar del pie.
  • Sensación de sobrecarga en apoyo prolongado.
  • Disminución del control dinámico del pie.
  • Molestias asociadas a actividades repetitivas.

En fisioterapia, el tratamiento se orienta a mejorar la función muscular mediante ejercicio terapéutico, combinado con terapia manual cuando existe sobrecarga. En determinados casos, técnicas como la punción seca pueden formar parte del tratamiento, ayudando a disminuir el estrés mecánico sobre el pie.

Neuroma de Morton

El neuroma de Morton se relaciona con una irritación o compresión del nervio interdigital, habitualmente entre el tercer y cuarto espacio metatarsal, pudiendo generar dolor neuropático, ardor o alteraciones sensitivas en el antepié.

Dado que en una entrada anterior ya abordamos esta patología de forma específica, puedes ampliar información en nuestro artículo sobre Neuroma de Morton.

Hallux valgus

El hallux valgus es una alteración estructural del primer radio que puede generar dolor, deformidad y cambios en la distribución de cargas del antepié, pudiendo contribuir a sobrecargas mecánicas y limitación funcional.

Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre Hallux valgus.

No todas las lesiones del pie requieren el mismo abordaje terapéutico. La elección del tratamiento, incluyendo el uso del vendaje funcional o neuromuscular, dependerá de la estructura afectada, del grado de afectación y del objetivo terapéutico en cada caso.

Como en cualquier intervención en fisioterapia, el tratamiento debe formar parte de un abordaje global, adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

 

 

 

 

 

 

 

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  • Calvo Izquierdo. BLOG: el tendón de Aquiles. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-lesiones-del-pie

 

Bibliografía:

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  • McPoil, T. Martin, R. Cornwall, M. Wukich, D. Irrgang, J. Godges, J. (2008) Heel pain—plantar fasciitis. Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy.
  • Martin, R. Davenport, T. Reischl, S. McPoil, T. Matheson, J. Wukich, D. (2014) Heel pain—plantar fasciitis revision. Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy.
  • Landorf, K. Keenan, A. Herbert, R. (2004) Effectiveness of foot orthoses to treat plantar fasciitis. British Medical Journal.
  • Espinosa, N. Brodsky, J. Maceira, E. (2010) Metatarsalgia. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons.

 

El tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles

Anatomía, patologías frecuentes y aplicaciones de vendaje funcional y neuromuscular

El tendón de Aquiles es el tendón más potente del cuerpo humano y desempeña un papel fundamental en la marcha, la carrera y el salto. Su capacidad para transmitir grandes fuerzas lo convierte en una estructura clave en la locomoción, pero también en una de las más expuestas a sobrecargas.

Las alteraciones en este tendón pueden generar dolor, limitación funcional y, en los casos más graves, comprometer seriamente la capacidad de desplazamiento. Por ello, es fundamental conocer su anatomía, las lesiones más frecuentes y las herramientas terapéuticas disponibles, así como el uso del vendaje para el tendón de Aquiles dentro del tratamiento fisioterapéutico.

Anatomía del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles constituye la estructura final del tríceps sural y representa el punto de transmisión de fuerzas entre la musculatura de la pantorrilla y el pie. Su papel es clave en cualquier actividad que implique desplazamiento, absorción de impactos o generación de fuerza.

Se forma por la convergencia de los músculos gastrocnemio medial, gastrocnemio lateral y sóleo, cuyas fibras se organizan en un tendón común que se inserta en la tuberosidad posterior del calcáneo.

Entre sus características principales destacan:

  • Es el tendón más grueso y resistente del cuerpo.
  • Transmite fuerzas generadas en la contracción muscular durante la marcha y la carrera.
  • Presenta una zona de menor vascularización a unos 2–6 cm de su inserción en el calcáneo, lo que lo hace más vulnerable a procesos degenerativos.

Desde el punto de vista funcional, no solo participa en la flexión plantar del tobillo, sino que también desempeña un papel fundamental en el almacenamiento y liberación de energía elástica durante el ciclo de la marcha y la carrera, contribuyendo a la eficiencia del movimiento.

tendón de Aquiles corredor

Lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles

Dentro de las lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles encontramos la tendinopatía aquílea, la rotura del tendón y los problemas musculares asociados al tríceps sural.

Tendinopatía aquílea

Es la patología más habitual del tendón de Aquiles y suele estar relacionada con sobrecarga mecánica, cambios en la carga de entrenamiento o déficits de capacidad del tejido.

Se caracteriza por:

  • Dolor localizado en el tendón, habitualmente en la zona media.
  • Rigidez matutina.
  • Dolor al inicio de la actividad que puede disminuir con el movimiento.
  • Empeoramiento tras la carga.

Actualmente se considera un proceso más degenerativo que inflamatorio, por lo que el abordaje se centra en la gestión de cargas y el ejercicio terapéutico.

Desde el punto de vista fisioterapéutico, el tratamiento se basa principalmente en el ejercicio terapéutico, especialmente en programas de fuerza progresiva como el trabajo excéntrico o de alta carga lenta. De forma complementaria, pueden emplearse técnicas como la electrólisis percutánea o la radiofrecuencia, así como la terapia manual para mejorar la movilidad y disminuir la sobrecarga asociada. En determinadas fases, el vendaje puede utilizarse como herramienta de descarga o modulación del dolor, facilitando la actividad y el cumplimiento del programa de ejercicio, como veremos más adelante. En este contexto, el vendaje para tendinopatía aquílea puede ser un complemento útil dentro del tratamiento.

Rotura del tendón de Aquiles

La rotura puede ser parcial o completa y suele producirse en contextos de alta demanda mecánica, especialmente en deportes con cambios bruscos de dirección o impulsos explosivos.

Clínicamente puede presentarse con:

  • Dolor brusco e intenso.
  • Sensación de “latigazo” o “pedrada”.
  • Dificultad o imposibilidad para la flexión plantar.
  • Déficit funcional importante.

El tratamiento suele ser médico, pudiendo optar por manejo conservador o quirúrgico en función del tipo de rotura, la edad del paciente y el nivel de actividad.

Tras la fase inicial, la fisioterapia desempeña un papel fundamental en la recuperación. El tratamiento se orienta inicialmente al control del dolor y del edema, seguido de una recuperación progresiva de la movilidad del tobillo. A medida que avanza el proceso, se introduce el trabajo de carga, la reeducación de la marcha y el fortalecimiento del tríceps sural. En fases iniciales se utiliza el vendaje neuromuscular para ayudar con la inflamación; y, en más avanzadas, puede emplearse como soporte durante la vuelta a la actividad, aportando seguridad y ayudando a controlar las cargas sobre el tendón

Problemas musculares del tríceps sural

Las sobrecargas o lesiones musculares en gemelos y sóleo pueden generar un aumento de tensión sobre el tendón de Aquiles, contribuyendo a la aparición o perpetuación de síntomas.

Entre sus manifestaciones encontramos:

  • Dolor en la musculatura posterior de la pierna.
  • Sensación de rigidez o fatiga.
  • Limitación en la dorsiflexión del tobillo.

El abordaje fisioterapéutico en estos casos se centra en reducir la sobrecarga muscular y mejorar la función del tejido. Para ello, se combinan técnicas como la terapia manual, la punción seca en presencia de puntos gatillo miofasciales y el uso de electroterapia como complemento analgésico. El ejercicio terapéutico resulta fundamental para mejorar la capacidad de carga y la resistencia muscular. Además, el vendaje neuromuscular puede ser una herramienta útil para disminuir la sobrecarga percibida y mejorar la función muscular, como veremos en el siguiente apartado. Un correcto tratamiento de la musculatura permite disminuir el estrés mecánico sobre el tendón y prevenir la cronificación del problema.

Aplicaciones de vendaje en el tendón de Aquiles

Como se ha comentado anteriormente, el vendaje puede ser una herramienta útil dentro del tratamiento fisioterapéutico del tendón de Aquiles, especialmente para controlar la carga, mejorar la función o aportar soporte en determinadas fases.

En función del objetivo terapéutico, podemos diferenciar el vendaje funcional y el vendaje neuromuscular.

A continuación, se muestran dos aplicaciones prácticas.

Vendaje funcional

El vendaje funcional para el tendón de Aquiles se utiliza principalmente con un objetivo de descarga y control de la tensión sobre el tendón.

Sus principales objetivos son:

  • Disminuir la carga mecánica durante la actividad.
  • Limitar movimientos que generen dolor.
  • Facilitar la función en fases de recuperación.
  • Aportar seguridad al paciente en la vuelta a la actividad.

Este tipo de vendaje puede ser especialmente útil en fases iniciales o en momentos de aumento de la carga.

Vendaje neuromuscular

El vendaje neuromuscular se emplea con un enfoque diferente, orientado a mejorar la función y modular el dolor.

Sus objetivos incluyen:

  • Mejorar la propiocepción.
  • Disminuir la carga percibida sobre el tendón.
  • Facilitar la función muscular del tríceps sural.
  • Acompañar el tratamiento activo.

Debe entenderse como una herramienta complementaria dentro de un programa de ejercicio terapéutico.

No todos los casos requieren el mismo tipo de vendaje. La decisión entre una aplicación funcional o neuromuscular dependerá del tejido implicado, del grado de afectación y del objetivo terapéutico en ese momento, incluso se pueden combinar ambos vendajes si fuese necesario.

Como en cualquier intervención en fisioterapia, el vendaje debe formar parte de un plan de tratamiento global, adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: el tendón de Aquiles. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-el-tendón-de-aquiles

Bibliografía:

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Lesiones del pulgar

Lesiones del pulgar

Anatomía, patologías frecuentes y aplicaciones de vendaje funcional y neuromuscular

El pulgar es una de las estructuras más importantes de la mano. Su capacidad de oposición y pinza permite realizar desde movimientos finos de precisión hasta gestos de fuerza, lo que lo convierte en una articulación sometida a grandes demandas mecánicas.

Cuando aparece dolor o inestabilidad en esta zona, la función global de la mano se ve claramente comprometida. Por ello, conocer su anatomía y las lesiones más frecuentes es fundamental para poder plantear un abordaje terapéutico adecuado.

Anatomía del pulgar

El pulgar está formado por dos falanges y un primer metacarpiano que se articula con el hueso trapecio en la llamada articulación trapeciometacarpiana (CMC o TMC). Esta articulación en silla de montar permite movimientos de flexión, extensión, abducción, aducción y oposición.

También es relevante la articulación metacarpofalángica (MCF), estabilizada por los ligamentos colaterales, especialmente el ligamento colateral cubital.

A nivel muscular, la musculatura tenar (abductor corto, flexor corto y oponente del pulgar) desempeña un papel clave en la estabilidad dinámica.

Esta combinación de movilidad y estabilidad hace que el pulgar sea funcionalmente imprescindible, pero también vulnerable ante sobrecargas y traumatismos.

pulgar

Lesiones más frecuentes del pulgar

Dentro de las lesiones más frecuentes del pulgar encontramos el esguince de ligamento colateral cubital, la rizartrosis y los problemas musculares. Cada una de estas alteraciones afecta a estructuras diferentes y requiere un enfoque terapéutico específico.

Esguince del ligamento colateral cubital

El esguince del ligamento colateral cubital (LCC) es una de las lesiones traumáticas más habituales del pulgar. Suele producirse por un mecanismo de valgo forzado de la articulación metacarpofalángica, típico en caídas sobre la mano o en determinados deportes.

Signos clínicos:

  • Dolor localizado en la cara cubital de la articulación MCF.
  • Inflamación.
  • Dificultad o dolor al realizar la pinza.
  • Sensación de inestabilidad en casos más avanzados.

En esguinces leves o moderados, el vendaje funcional puede ayudar a limitar el movimiento lesivo, proteger el ligamento y facilitar el retorno progresivo a la actividad.

Rizartrosis

La rizartrosis es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana (CMC), situada en la base del pulgar. Se trata de una patología degenerativa frecuente, especialmente en personas de mediana edad y mayores.

Signos clínicos:

  • Dolor en la base del pulgar.
  • Pérdida de fuerza de pinza.
  • Molestias en actividades cotidianas como abrir tarros o girar llaves.
  • En fases más avanzadas, deformidad progresiva.

En estos casos, el vendaje puede emplearse como complemento al tratamiento fisioterapéutico para mejorar la estabilidad, disminuir la carga mecánica sobre la articulación y favorecer la funcionalidad.

Problemas musculares

Los problemas musculares del pulgar suelen estar relacionados con sobrecarga, trabajos repetitivos o actividades que exigen una pinza mantenida.

Signos clínicos:

  • Dolor localizado en la eminencia tenar.
  • Fatiga en tareas repetitivas.
  • Disminución de la precisión o fuerza en la pinza.

En estas situaciones, el abordaje debe centrarse en la mejora de la función muscular mediante terapia manual, punción seca, electroterapia, ejercicio terapéutico, etc., pudiendo complementarse con vendaje neuromuscular para mejorar la propiocepción y modular el dolor.

Aplicaciones de vendaje en lesiones de pulgar

El vendaje puede ser una herramienta terapéutica o preventiva según el momento clínico y el objetivo que busquemos, hoy hablamos de vendaje funcional, y también, vendaje neuromuscular.

Vendaje funcional terapéutico tras lesión ligamentosa

Este vendaje está indicado principalmente tras un esguince del ligamento colateral cubital (grado I–II), una vez descartada rotura completa.

Objetivos terapéuticos:

  • Limitar el valgo de la articulación metacarpofalángica.
  • Proteger el ligamento lesionado.
  • Permitir movilidad funcional no lesiva.
  • Facilitar el retorno progresivo a la actividad.

El objetivo es controlar el movimiento que genera la lesión sin bloquear completamente la articulación.

En el siguiente vídeo se muestra paso a paso la aplicación:

Vendaje funcional preventivo para la práctica deportiva

En determinados deportes (balonmano, baloncesto, voleibol, rugby, escalada…) el pulgar está expuesto a gestos repetidos o impactos que pueden generar sobrecarga o recaídas tras una lesión previa.

En estos casos, el vendaje funcional cumple una función preventiva.

Objetivos preventivos:

  • Aumentar la estabilidad de la articulación.
  • Disminuir el riesgo de movimientos forzados en valgo.
  • Mejorar la sensación de seguridad durante la práctica deportiva.
  • Reducir la probabilidad de recaída.

A diferencia del vendaje terapéutico, aquí el objetivo no es proteger tejido lesionado activo, sino minimizar riesgos en un pulgar funcional. En el siguiente vídeo se muestra la aplicación preventiva:

Vendaje neuromuscular en la rizartrosis

En la rizartrosis, el objetivo no es limitar de forma rígida el movimiento, sino mejorar la función y modular el dolor.

El vendaje neuromuscular puede utilizarse como complemento dentro de un abordaje global que incluya técnicas pasivas, ejercicio terapéutico y control de carga.

Objetivos:

  • Mejorar la propiocepción articular.
  • Disminuir la carga percibida en la base del pulgar.
  • Modular el dolor.
  • Facilitar la activación de la musculatura estabilizadora.

A continuación, puedes ver la aplicación práctica en el siguiente vídeo:

No todos los casos requieren el mismo tipo de vendaje. La decisión entre una aplicación funcional o neuromuscular dependerá del tejido implicado, del grado de afectación y del objetivo terapéutico en ese momento.

Como en cualquier intervención en fisioterapia, el vendaje debe formar parte de un plan de tratamiento global, adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

 

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: lesiones del pulgar. Calvo Izquierdo SL. 2026. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-lesiones-del-pulgar

Bibliografia:

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