Pubalgia

Pubalgia

En la entrada de hoy se quiere dar a conocer una lesión abdominopélvica muy relacionado con el deporte. Concretamente con los deportes de impacto o golpeo de balón, es decir, del fútbol, rugby o hockey por ejemplo. El blog de hoy trata de la pubalgia.

 

¿Qué es la pubalgia?

La pubalgia, también conocida como osteopatía dinámica del pubis o entesitis pubiana. Es el síndrome doloroso de la sínfisis púbica, con posible irradiación a zonas próximas, fundamentalmente ingle, parte baja del abdomen, periné y cadera.

Es un dolor difuso que se instala durante semanas o meses primero al realizar actividades deportivas y después en las actividades de la vida diaria.

Ese dolor no es constante, va de acuerdo con la gravedad de la pubalgia. El diagnóstico de pubalgia sólo es una nomenclatura a los síntomas, pero no proporciona ni la explicación ni la causa.

 

imagen fútbol pubalgia

¿Qué síntomas tiene la pubalgia?

Los síntomas de la pubalgia son difusos, pueden variar de localización e intensidad, y se suelen incrementar con el paso de los días. Además, se irradia a los músculos de las piernas. Como se ha comentado anteriormente, el principal dolor es en la zona de la ingle o la parte baja del abdomen. Entre las características principales se encuentran:

  • Las primeras molestias suelen aparecer tras un entrenamiento o al acabar una actividad física intensa.
  • Duele durante la actividad física.
  • Cuando la fase es más avanzada, duele al poco de iniciar la actividad física e imposibilita realizarla.
  • Finalmente el dolor acaba siendo constante, hasta estar en reposo, lo que impide hacer  movimientos simples.

 

¿Qué factores de riesgo se asocian a la pubalgia?

Si se habla de los factores de riesgo para padecer la patología se deben clasificar en dos grandes grupos, los intrínsecos y los extrínsecos. Los primeros, son propios del paciente y los segundos relacionados con las actividades. A continuación, se enumeran algunos de los más relevantes:

  • Factores Intrínsecos:

    • Alteraciones estáticas posturales: anteversion pélvica exagerada con hiperlordosis lumbar, anomalías articulares en sacroilíacas o columna lumbar y sacra, dismetría de miembros inferiores, operaciones abdominales, déficit posturales y de apoyo de miembros inferiores.
    • Alteraciones dinámicas musculares: hipertrofia, acortamiento o problemas en aductores, abdominales, acortamiento de lumbares, problemas en posas, debilidad de isquiotibiales, déficit de glúteos, problemas de fuerza…es decir, desequilibrios en la musculatura de la zona.
    • Déficit cualitativo: problemas de aptitud física, atrapamiento del nervio crural, irritaciones nerviosas…
  • Factores extrínsecos:

    • Microtraumatismos repetidos por deportes de impacto (ya sea salto o golpeo de balón).
    • Errores de entrenamiento: tanto cargas, como tiempos, reposos…
    • Exceso de cargas (volumen-intensidad).
    • Déficit de los periodos de descanso y exceso de competiciones.
    • Incorrecta utilización del material
    • Otras causas: superficies inadecuadas, calzado inadecuado…
    • Ausencia de calentamiento previo

 

¿Cómo se previene la pubalgia?

Por tanto, la prevención siempre va a ser evitar cualquiera de los factores extrínsecos. Una buena forma de comenzar es realizar un buen calentamiento previo a un esfuerzo físico. De este modo conseguimos evitar malos gestos o movimientos que pueden desencadenar en lesiones. Además, si se siguen las siguientes recomendaciones va a ser de ayuda:

  • Ejercicios que refuercen la musculatura estabilizadora de la cadera.
  • Dosificar las cargas de trabajo. Es importante descansar o cesar la actividad en el momento que notemos molestias.
  • Trabajo isométrico en abductores, aductores, oblicuos y en los rectos del abdomen, en general un buen trabajo de core.
  • Ejercicios de potenciación de la misma musculatura.

 

¿Qué tratamiento tiene la pubalgia?

Como en la mayoría de lesiones que se han visto hasta el momento el tratamiento se divide en dos partes, tratamiento conservador que incluya fisioterapia y tratamiento quirúrgico si el primero fracasa.

El punto inicial del tratamiento y más importante en esta lesión es el reposo en la fase aguda. Va a durar varias semanas porque es prioritario disminuir la inflamación en inserciones musculares y también la contractura refleja de la musculatura. Todo ello, se complementa con trabajo de fisioterapia clásico: terapia manual, electroterapia, crioterapia y vendaje.

Posteriormente, un programa de reeducación muscular para reequilibrar la musculatura de la cintura pélvica y compensar el déficit existente. De manera excéntrica los músculos hipertónicos (psoas, aductores e isquiotibiales) y fortalecimiento de los hipotónicos (glúteos, rectos del abdomen, oblicuos y transverso). Este patrón se da en la mayoría de los casos pero se debe analizar individualmente a cada paciente. No se pueden proporcionar unos plazos para esta segunda fase porque dependerá de diferentes criterios: edad, motivación, implicación en el tratamiento, etc.

El tratamiento con mejores resultados en investigación es el trabajo de fuerza. La estabilización de la zona lumbopélvica con el trabajo de core es fundamental para conseguir un equilibrio en la zona y eliminar toda sintomatología y lesión. Pese a esta evidencia, durante muchos años se han estado utilizado los estiramientos aunque se ha demostrado que no tienen prácticamente efectividad en cuanto a la pubalgía. Pese a ello, pueden estar relacionados con la mejora de cierta musculatura a nivel aislado o en fases iniciales, donde si presenta utilidad.

A nivel médico, se complementa con farmacología oral y en casos rebeldes, las infiltraciones se pueden agregar al tratamiento anterior.

 

¿Qué vendajes neuromusculares se utilizan en la pubalgia?

Si se parte de la información que se ha proporcionado antes sobre músculos hipertónicos o hipotónicos se proponen los siguientes vendajes neuromusculares. Tres aplicaciones para tonificar la musculatura abdominal, concretamente recto del abdomen, oblicuo mayor y oblicuo menor.

Estos vendajes neuromusculares se pueden utilizar de forma aislada si fuese necesario, o combinados entre ellos. Se debe analizar el estado muscular que presenta el paciente y a partir de ahí decidir. 

Por último, se describe una aplicación para el músculo psoas. De forma más concreta, para el músculo en estado espasmado o con hipertonía. Se necesitan dos tiras en I para realizar el vendaje bilateral. En el caso de colocar el vendaje unilateralmente, el tratamiento de fisioterapia debe ser bilateral, ya que es un músculo postural. Vendaje neuromuscular para el psoas:

 

1º Posición del paciente: decúbito supino. Anclar al 0% de estiramiento sobre inserción distal del trocánter menor.

2º Posición del paciente: sacar la pierna por fuera de la camilla para darle estiramiento al músculo. Con un estiramiento del 10% aproximadamente fijar la venda siguiendo el recorrido del ilíaco.

3º Posición del paciente: volver a colocar la pierna en la camilla en posición neutra. Anclar al 0% de estiramiento por encima de la espina ilíaca antero-superior.

foto psoas

Si el paciente necesita otro tipo de vendajes se pueden consultar los blogs de aductores o isquiotibiales, donde se encontrará la información necesaria para aplicar a estos músculos y conseguir así mejorar la pubalgia.

En conclusión, se debe realizar una buena anamnesis, los tests necesarios, y, a partir de ahí adaptar el tratamiento de forma personalizada al paciente.

 

 

 

 

Realizado por el Departamento Técnico de Calvo Izquierdo S.L.

Como citar este blog:

  • Calvo Izquierdo. BLOG: diastasis abdominal [Internet]. Calvo Izquierdo SL. 2025. Disponible en: https://www.calvoizquierdo.es/es/blog-pubalgia/

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